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Cuando recién ingresamos solo había los salones de 5to de primaria y 1ro de media, las otras aulas estaban a medio construir, el patio actual era solo tierra y todos los días era regado por el portero para que no levantara mucho polvo. En temporadas de desfile militar practicábamos en el patio, en grupos de 3 (al menos así fue en mi salón); éramos guiados “Magistralmente” por el profesor Vladimiro Thatar, el mismo que no podía dar su visto bueno si no se levantaba bastante polvo, claro que con su voz militar cumplir sus indicaciones y mantenernos alerta no era difícil. Afortunadamente usábamos uniforme de color marrón, para “disimular” la tierra, con galoneras en los hombros y tela gruesa. Trajín que nos incomodaba por que el uniforme nos duraba, con suerte, 2 días de uso. Se tenía que pensar en algo…
Nuestro horario de estudios iniciaba a las 8am, la entrada, de 1 a 2pm era el refrigerio (había que llevar merienda o comprarlo en portería), y la salida creo que era a las 5pm. Resulta que en tiempo de refrigerio algunos compañeros traviesos lograron encender, por juego, una mezcladora abandona por la paralización de las obras en el colegio; esta gracia da pie a que algunos compañeros tome la iniciativa de hacer el patio del colegio de material noble; no cuando consiguieron las bolsas de cemento, la arena fina y gruesa ya estaba allí producto de la paralización de las obras, y con esto se podía comenzar la obra… pero… habían problemas: los profesores (casi todos ellos eran religiosos) mencionaban que era peligroso, la dirección (Padre Domingo Eceolaza) nos dejo carta libre y no se oponía al proyecto, para los padres de familia tenía que ser un secreto celosamente guardado por la reprimenda que podíamos recibir. Buscaron un maestro de obra (esas personas que se encuentran por docenas, osea no era muy entendido en la materia) y nos aventuramos en la obra: se hizo el primer cajón donde había que depositar la mezcla, nos organizamos por grupos (el horario disponible solo era en la mañana- la suerte era que nos daban asueto), no se imaginan: algunos compañeros lampa en mano haciendo el batido de la mezcla, los mas entendidos eran los operadores de la mezcladora (la que parecía que en cualquier momento iba a volar -salía mucho humo)y otros como yo, lata en mano para echar la mezcla al cajón. Lo más hermoso que todos éramos solo un grupo (nos unió más como personas), eso que había compañeros que en su casa no hacían mucho, pero en ese momento éramos como "Graña y Montero". Logramos hacer un par de cajones, creo que estaba más o menos. Cuando termine el colegio el patio estaba frente a lo que es la dirección. Regresé después de 25 años invitado por la promoción de ese año (hicieron un libro recordatorio), creo que éramos solo 3 de la Primera Promoción. Traté de buscar esos cajones de cementos, lo encontré tan cambiado, ya que todo el patio era de material noble que fue imposible ubicarlo de repente lo transformaron pero si me recordé el sitio exacto adonde fue. Mil disculpas sino es tan exacta mi versión, pero puedes conversarlo con Julio "Julito" Guillén participante de la organización de los 40 años, de pasada le envías mis saludos, parece que los años pasan y pesan para nosotros los antiguos (dinosaurios), también lo veo en las fotos de la web mis compañeros Pedro "Perico" Ampuero, Peña, etc. a los demás a través de la foto que nos tomamos en la villa marista cuando fue la despedida de el colegio, lo malo que fue en dos grupos, no nos encontramos todos juntos. Saludos.
Viva Jesús, María y José Jose Hilario Doza |